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¿Iniciar el Proceso o No? ¡He ahí el dilema!


Empezar un proceso terapéutico o de coaching no es para cualquiera, aunque cualquiera se beneficiaría de éstos. El hecho es que empezar tanto un curso de desarrollo humano de cualquier tipo, como un proceso terapéutico o coaching en sesiones individuales, implica compromiso por parte de la persona, y valor.

Definitivamente no es fácil enfrentarse a veces con lo que uno va descubriendo sesión tras sesión. Se necesita también fuerza de voluntad para realizar los cambios necesarios a cada paso del camino. Es un camino rudo, pero la recompensa es grande. Salir de nuestra zona de confort es un paso que cuesta dar, pero el ver ese mundo lleno de posibilidades al salir de esa pequeña zona, es invaluable.

Lo más difícil es dar el primer paso para lograr el cambio que anhelamos. Iniciar un proceso individual es un viaje de autodescubrimiento que vamos a emprender acompañados de alguien preparado para irnos guiando, no será alguien que nos muestre qué ver, sino que nos ayudará a sacar provecho de las lecciones que vayamos encontrando nosotros mismos en el proceso.

A diferencia de un tratamiento médico alópata, donde estamos acostumbrados a que el resultado dependa de la eficacia del médico para hacer el diagnóstico y en su habilidad para recetar, en cualquier terapia holística o alternativa, el resultado depende de ambos: el papel del terapeuta es importante, pero también el del paciente. El paciente no va a que “lo curen”, va a hacerse responsable de su sanación. El coachee no va a que el coach le de la solución a su vida, o le diga qué hacer: va a que el coach le haga preguntas para que pueda así descubrir su propio camino. Si uno sólo va a ver qué le hacen o qué le dicen que haga, es muy probable que no vea resultados positivos, pues él mismo debe estar dispuesto a hacer lo necesario para sanar o para avanzar en su proyecto de vida. Debe estar dispuesto a observarse a sí mismo, a apreciar su luz y su sombra, a amarse tal como está, y luego…permitir y promover el cambio.

Nada de esto es fácil, pero vale la pena hacerlo….por nosotros mismos, por nuestro crecimiento, y el de los que vienen detrás de nosotros.

¿Tú ya iniciaste tu camino o sigues esperando a que alguien venga a decirte qué hacer?

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